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(Imagen generada con IA)

Cuando tengo algo que decir

 

Víctor Atobas

 

Al fin consigo dormir
y fracaso despierto la salud
de un campo en luz de paz,
ucrania y asfixia oscura recluta mi oído
la júnjuma nuevamente
repitiendo podrías estar con la más bella paula
podrías estar con la más bella paula
y estás feo más solo que el saura
roto en la misma grisura de la mañana
en que te hundes como la barca de nata de tus pinturas.

Si esa mañana no tengo nada que decir
sonará el timbre lo sé del tubo y la ranura
de la carta vibrará, otra vez, cascabeles duraderos;
otro día más en el arenero de la deuda de un gato mojado
otro día más remero de la testadura cuenta del cuajado
bote de judías verdes.

Si ocurre al revés y soy arrojado al claro del bosque del color
y tengo algo finito y naranja que decir
entonces sé, amigos míos,
que descolgaréis la burbuja azul de la cúpula que vuela
como un pájaro con las alas transformadas en sirenas;
sé que ordenaréis chitón por mi propio bien atobas razona
atobas razona para que no equivoque el caminar
queriendo tocar el estribadero de la lira
más allá del paradero del fijo liro
de la común censura.

¿Creéis que puedo evitar
que el amor por la más bella paula me atraviese
con la sauna de un cálido caribe de dos cabezas?,
¿creéis que puedo evitar
que el caribe me arrastre la calavera
hasta la madriguera de la caladura de locura?

¿Creéis que puedo evitar
pensar cómo podemos crear algo hermoso juntos:
un centro social de alados peces-coro pintando
los colores que derramen la mariela cardeña
y las líneas de un grupo nuevo sin el viejo machismo
que nos pincha los ojos con la aguja del zunco sorgo?

¿Creéis que puedo evitar
armar velas llevar los navíos rebosantes de ideas cibercomunistas
hacia los puertos brillantes de vuestras cabezas
a la manera de un pequeño bermejo ares?,
¿creéis que puedo evitar
quemarme con el porte de la verde antorcha
que aloja, junto al tacto de la dolorosa espina,
el toque de la fulgurosa esperanza esmeraldina?

Sabed, amigos míos, que estoy dispuesto a esperaros a todos
con la esmeralda de una cámara sagrada empeñada
en dibujar rúnicas formas de amores nuevos y antiguos;
sabed sabed también, amigos míos,
que para aliar mi alma con vuestra floración
necesito que me dejéis hablar libremente
cuando tengo algo que decir:
cuántos regalos
quisiera haceros,
si me dejarais…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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9 comentarios en «Cuando tengo algo que decir»

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