Imagen: Un domicilio acuático, © Víctor Atobas, 2026
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Canción caracola
Víctor Atobas
Me divorcio del divorcio
asisto a la fiesta a celebrar
futuros delfines mulares presentes
en la rítmica simbiosis
de la isla irrenunciable y su caracola…
El embarcadero vestibular
se encuentra caldeado por el volcán de la gruta
de la gruta submarina
donde los receptores de las ondas
posibilitan el equilibrio desequilibrado de la lateralidad
así que los órganos descentralizados y otolíticos
el sáculo y el utrículo
acarician con el mineral de su finura los cambios
de las células ciliadas de la mácula de la pared interna…
Si la membrana
a cuerpo de laberinto se abarrota
y las antorchas crepitan cuarteados guijos
bajo la presión de un olvido difícil
y no resuena esta música de sax y la huella
sino la tela ruidosa viuda negra de la júnjuma envenena
entonces la salud de la urbe resulta imposible…
Mas la fraternidad erige su lugar en nosotros
precisamente cuando la membrana de la ciudad
se exterioriza
se abre a las aguas como la caracola de la isla
─ella sigue bailando y cuando me mira
desde la revuelta del tono mayor de la canción
sus ojos me sonríen como a un hermano…
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